OTROS DOS PLATOS DE LENTEJAS….

6 06 2012

Andaba pensando si era conveniente o no escribir sobre una conversación telefónica que tuve esta mañana con un buen amigo. Me gusta tomarme un tiempo para evitar ser excesivamente emocional en mis reacciones. Al final, y de forma bastante diluida, como los efectivos remedios homeopáticos cuya eficacia resulta odiosamente inexplicable para algunos, lo hago ahora esperando ser más moderado y sensato. Y lo hago volviendo con el ejemplo de las lentejas, ya saben, aquel de “como no te gustan las lentejas, te pongo dos platos” En Canarias, y en España en general, llueven las lentejas a diestro y siniestro en los últimos años. Y a los militantes antilentejas –a quienes se les indigesta-, nos les queda otra que asistir a la rociada y patalear. No comprenden que puede haber gente a la que sí le gusta un buen plato de lentejas, que además de nutritivas, en manos expertas pueden llegar a adquirir la categoría de obra maestra culinaria. Los antilentejas profesionales son radicales por naturaleza, son, por decirlo de alguna manera, más de garbanzas y judías. No admiten que las lentejas sean una rica legumbre con múltiples variedades, que combina perfectamente con otras legumbres y alimentos, y que está presente desde los primeros tiempos en los que el hombre comenzó a desarrollar la agricultura. En fin, que hace muy poco hubo una convención de lentejas en Gran Canaria, a la que asistieron centenares de personas que disfrutan de su sabor y propiedades. La gente degustó diferentes variedades y, sorprendentemente, se quedaron con ganas de repetir, de manera que seguramente habrán más convenciones de lentejas. Hoy, ese amigo al que antes me refería, me cuenta que un despistado al que no le gustan las lentejas y que no asomó la chepa por allí, llamó al restaurante donde se sirvieron los exigentes platos del congreso, para quejarse. Pidió hablar con el gerente, que poco sabe de lentejas, en vez de hacerlo con el chef. Al despistado parecen no gustarle las lentejas, es más, de la manera en la que se expresa no es aventurado asegurar que las odia, a ellas y a quienes las cultivan y consumen, de manera que no encaja nada bien que haya gente que tenga otro criterio, otros gustos, y que además de comer lentejas, lo hagan con gusto y sabor. Curiosamente, a muchos de los que les gustan las lentejas les suele apasionar también otras legumbres, que adecuadamente combinadas contribuyen a una nutrición equilibrada que va a favor de una salud mental y física. Eso sí, para que no te den gases, las lentejas hay que saber cocinarlas y servirlas en combinación con otros alimentos. De lentejas va la cosa.

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4 responses

6 06 2012
Juan Carlos Saavedra

Totalmente de acuerdo. Solo añado una duda que tengo. Por más que intento encontrar una explicación no logro comprender la razón por la cual hay gente “que se enfada” por que a alguien le gusten las lentejas. Es más cuando ven a otros “saboreandolas” se agarran tal rebote que se les puede cortar la digestión de su “garbanzada”.

6 06 2012
Luis Javier Velasco

Como dice el dicho: “Contra la estupidez…, hasta los dioses luchan en vano”. Y es que es preferible un malvado a un tonto, ya que éste último no se toma vacaciones nunca.

6 06 2012
Juanca Romero H.

Seguiremos pidiendo platos de lentejas, ya sean compuestas, en potaje y fritas si se cuadra la ocasión. Será inevitable olisquear los pedos de los antilentejas, porque siempre acaban indigestados, pero lo consideraremos como daños colaterales.
¡¡ Otro platito, por favooooorrr !!

16 11 2012
NoticiasFavoritas.com

Las lentejas son una bendición del señor. En mi casa siempre han sido objeto de educación de los hijos. Mi padre las utilizó para acostumbrarnos a comer de todo. El primer plato de lentejas que me pusieron y me negué a comer acabó en la nevera. Cuando a la mañana siguiente acudí al desayuno con ilusión, me encontré las lentejas de la noche anterior. Ahora son uno de mis platos favoritos 🙂

Por cierto, siguiendo la tradición, he hecho lo mismo con mis hijos, y el resultado ha sido el mismo. Ahora les encantan las lentejas. Sólo hay una diferencia. A mí me bastó con que me hicieran la jugada una sola vez. A mis hijos he tenido que darles dos y hasta tres raciones de “lentejas recicladas”, pero finalmente el resultado ha sido el mismo.

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