2012…y 2013

11 03 2010

Desde hace unos años, los compañeros de la revista nacional Enigmas me ofrecen el privilegio de escribir una columna de opinión mensual, un espacio libre, abierto a mis miedos, denuncias, extravagancias, humor y, de vez en cuando, conocimientos de interés. Me siento halagado y agradecido por ello, ya que la mantienen mes tras mes. Así que gracias. Me permito reproducir aquí la de este mes de marzo de 2010. La revista está en los kioskos y precisamente en este número nos dedican a CANARIAS MÁGICA y CRONICAS DE SAN BORONDÓN, unas cariñosas palabras.

2012…y 2013
Es posible que ya lo haya comentado, y en ese caso pido disculpas a quienes tienen que sufrir las lagunas de mi torpe memoria por haberlo leído antes en esta columna, pero a mí el 2012 y toda la farándula montada en torno al mismo me la trae al fresco. Así de claro. Nací en el 72 y desde entonces he asistido expectante a unos cuantos fines del mundo, cambios de era, paso a otros niveles vibratorios, entradas en nuevas dimensiones y otras rimbombantes transformaciones que no han transformado nada, o casi nada. Me consta que predecir el fin del mundo y acertar no es nada fácil, y lo peor es que de dar en el blanco no quedaría nadie que te reconociera el mérito, y eso, está de más decirlo, es frustrante. Recuerdo que en 1984 compré “La gran catástrofe de 1983” de Boris Cristoff, a destiempo ya que aquella hecatombe no se produjo aunque es de justicia reconocerle algunos visionarios aciertos. En 1986 me leí “OVNIs S.O.S.” de J.J.Benítez, con otro catastrófico final sobre mis hombros, previsto para ese mismo año, y tampoco pasó nada. Después viví el efecto 2000, y nada, y hace poco la puesta en marcha del Gran Acelerador de Hadrones me dejó con las ganas. Han habido más en este tiempo y una infinidad antes, de la mano de profetas, religiones, oráculos y visionarios de diverso signo. Pero de unos años para acá, con la experiencia de los fallos anteriores, se han empeñado en focalizar el anhelo de un cambio planetario para diciembre de 2012, en base a una “profecía” maya cuya interpretación divide a los expertos de verdad. El 2012 maya gana simpatizantes a marchas forzadas, y encuentra un sustento nada despreciable en el pico de actividad solar que se avecina y que por su virulencia puede generarnos algún problema, incluso serio. ¿Podían los mayas prever los ciclos de actividad solar? ¿Es un pedazo de churro esa coincidencia? ¿Puede significar el fin del mundo tal como lo conocemos? No lo sé, sí y no, esas son mis respuestas personales. A mi juicio se instrumentaliza política y mediáticamente el 2012, y se comercializa a lo bestia con el mismo. Pensé que el fin de este mundo tal como lo conocemos ocurriría con la irrupción de la crisis, y la cruda realidad me recordó que países como Haití parecen vivir permanentemente en el final de los tiempos.

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